En este contexto, Alexandra Lozano Echle, manager en el área laboral, analiza en un artículo publicado en Capital Humano el alcance de esta actualización normativa, “la más ambiciosa desde 1995”, que busca adaptar el sistema preventivo a un mercado laboral transformado por la digitalización y nuevas formas de trabajo.
Entre las principales novedades, "destaca el refuerzo de los riesgos psicosociales y de la salud mental, que pasan a tener el mismo nivel de exigencia que otros riesgos laborales, así como la incorporación de los riesgos climáticos y digitales en la gestión preventiva." Asimismo, se introduce una evaluación de riesgos continua y un enfoque más inclusivo, junto con mayores obligaciones en formación, vigilancia de la salud y organización de los servicios de prevención.
“En definitiva, la reforma de la LPRL supone un cambio de paradigma: de una prevención formal a una prevención estratégica”, concluye Alexandra, subrayando la necesidad de que las empresas adapten sus sistemas para cumplir con las nuevas exigencias.