La sucesión en la empresa familiar plantea importantes retos jurídicos y patrimoniales que, si no se abordan con antelación, pueden generar conflictos entre herederos y comprometer la continuidad del negocio. En un artículo publicado en Cinco Días, Susana Perales Margüelles, directora en el área de Litigación y Arbitraje, analiza los errores más frecuentes que originan litigios sucesorios y destaca la importancia de una planificación adecuada.
Entre los principales riesgos, señala la ausencia de un protocolo familiar o su falta de coordinación con los estatutos sociales, los pactos parasociales y el testamento. Asimismo, advierte de los problemas derivados de una valoración inadecuada de las participaciones sociales, la falta de planificación fiscal y la confusión entre el patrimonio personal y empresarial, situaciones que pueden dar lugar a disputas judiciales y dificultades para mantener la actividad de la compañía.
La experta también destaca la necesidad de actualizar los testamentos y establecer mecanismos que regulen la transmisión de participaciones y la entrada de nuevos socios en el capital de la empresa, garantizando la protección de los intereses de todas las partes implicadas.
Por último, subraya que la sucesión debe planificarse con años de antelación, mediante una estrategia que integre los aspectos patrimoniales, societarios y fiscales. Contar con un protocolo familiar riguroso y coordinar los distintos instrumentos jurídicos resulta fundamental para prevenir litigios, preservar la estabilidad familiar y asegurar la continuidad del negocio.
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