¿Qué riesgos suelen aparecer en una Due Diligence fiscal?

22 Jun 2026
Área Tributario
¿Qué riesgos suelen aparecer en una Due Diligence fiscal? por CECA MAGÁN Abogados

Tabla de contenidos

Las contingencias que suelen generar mayor preocupación en el contexto de una due diligence fiscal entre compradores e inversores.

Una empresa puede presentar unas cuentas saneadas, una cartera de clientes sólida o unas excelentes perspectivas de crecimiento. Sin embargo, una contingencia fiscal descubierta durante una “Due Diligence fiscal puede reducir significativamente el precio de compra, exigir garantías adicionales o incluso poner en riesgo el cierre de la operación.

Las incidencias que generan las negociaciones más complejas rara vez aparecen en la primera página de los estados financieros. Con frecuencia se encuentran en áreas menos visibles, como una política de precios de transferencia deficiente, un problema de IVA en la cadena de suministros o un establecimiento permanente no declarado.

En nuestra experiencia asesorando a empresas nacionales e internacionales en procesos de adquisición, venta y reorganización societaria, muchas de las contingencias fiscales detectadas durante una “Due Diligence” existían años antes de iniciarse la operación, pero nadie las había analizado con la profundidad necesaria.

Por ello, cuando una empresa se plantea una adquisición, uno de los aspectos más importantes tras la valoración del negocio, es conocer la historia fiscal de la empresa para identificar los riesgos fiscales que podrían aflorar después del cierre y determinar cómo gestionarlos durante la negociación.

¿Qué es una “Due Diligence fiscal” y por qué puede cambiar el rumbo de una operación?

La “Due Diligence” tiene como objetivo analizar el grado de cumplimiento tributario de una empresa, identificar contingencias, cuantificar su impacto económico y detectar oportunidades que puedan influir en la transacción.

En la práctica, constituye una herramienta esencial para transformar incertidumbre en información útil para la toma de decisiones durante el proceso de negociación e integración. Una revisión fiscal adecuada permite conocer la verdadera exposición tributaria de la compañía, negociar ajustes de precio, establecer garantías específicas entre comprador y vendedor, identificar activos fiscales aprovechables y facilitar una integración más eficiente tras el cierre.

No es casualidad que muchas de las renegociaciones más relevantes en operaciones corporativas tengan su origen precisamente en los hallazgos de una Due Diligence fiscal”.

El principio que todo comprador debe recordar.

Cuando una operación se estructura como una adquisición de acciones o participaciones, el comprador no adquiere únicamente activos, contratos o clientes. También adquiere la historia fiscal de la compañía.

Por ese motivo, el verdadero valor de una Due Diligence fiscal no consiste únicamente en encontrar errores, sino en identificar riesgos que podrían materializarse tras el closing, cuantificarlos y presentarlos de manera que puedan ser utilizados en el proceso de adquisición y posterior integración.

Los riesgos fiscales que aparecen con mayor frecuencia.

Aunque cada operación presenta sus particularidades, la experiencia demuestra que determinadas contingencias aparecen de forma recurrente en la mayoría de los procesos de Due Diligence fiscal.

Errores en el cumplimiento tributario

Es el hallazgo más habitual. La revisión analiza el Impuesto sobre Sociedades, IVA, retenciones, declaraciones informativas y cualquier otra obligación relevante para la actividad de la compañía. Aunque en ocasiones se trata de errores formales, también es frecuente encontrar criterios fiscales incorrectos aplicados durante varios ejercicios, con el consiguiente riesgo de cuotas, intereses y sanciones.

El IVA: la principal fuente de contingencias

Si existe un impuesto especialmente propenso a generar ajustes, ese es el IVA. La complejidad técnica de este tributo hace que aparezcan con frecuencia incidencias relacionadas con deducciones improcedentes, exenciones mal aplicadas, errores en operaciones intracomunitarias, problemas de prorrata o inversiones del sujeto pasivo incorrectamente gestionadas. Cuando estos errores se repiten durante años, pueden convertirse en contingencias económicas de importe significativo.

Inspecciones tributarias y litigios pendientes

El historial de relaciones con la Administración Tributaria proporciona información muy valiosa sobre el perfil de riesgo de una compañía. Por ello, resulta imprescindible analizar inspecciones anteriores, actas firmadas, recursos pendientes, consultas vinculantes y requerimientos relevantes para identificar posiciones fiscales que podrían volver a ser cuestionadas en ejercicios todavía no prescritos.

Retenciones y fiscalidad del empleo

Las obligaciones como retenedor siguen siendo una fuente recurrente de contingencias. Dietas insuficientemente justificadas, retribuciones en especie mal tratadas, bonus con errores de retención o problemas en la remuneración de administradores son incidencias habituales. 

Operaciones vinculadas y precios de transferencia

Los precios de transferencia ocupan un lugar destacado en cualquier Due Diligence fiscal de grupos empresariales o empresas familiares. La falta de documentación adecuada o la incoherencia entre la política aplicada y la realidad económica del grupo pueden generar ajustes relevantes, especialmente en operaciones vinculadas relacionadas con servicios, financiación, cesión de intangibles o reestructuraciones empresariales.

Bases imponibles negativas y otros activos fiscales

Una Due Diligence fiscal no solo identifica riesgos; también puede descubrir valor. Es habitual encontrar bases imponibles negativas, deducciones por I+D+i, créditos fiscales u otros incentivos que pueden resultar especialmente atractivos para un comprador y convertirse en uno de los puntos más debatidos durante la negociación del precio. Por ello, resulta esencial verificar que cumplen todos los requisitos legales y que podrán utilizarse efectivamente tras la adquisición.

Reestructuraciones societarias realizadas en el pasado

Las fusiones, escisiones, canjes de valores o aportaciones no dinerarias suelen recibir una atención especial durante la revisión. Aunque se hayan realizado años atrás, no es raro detectar deficiencias documentales, incumplimientos de requisitos legales o insuficiente justificación económica. Cuando estas contingencias aparecen en plena negociación, pueden traducirse en ajustes de precio, garantías adicionales o retrasos en la operación.

Riesgos fiscales internacionales.

La internacionalización ha ampliado considerablemente el alcance de las Due Diligence fiscales. Hoy es habitual revisar cuestiones relacionadas con establecimientos permanentes no declarados, retenciones internacionales incorrectamente aplicadas, incumplimientos en materia de precios de transferencia, obligaciones informativas internacionales o fiscalidad indirecta en otras jurisdicciones. Incluso empresas de tamaño medio pueden encontrarse expuestas a obligaciones tributarias en distintos países sin ser plenamente conscientes de ello.

¿Qué contingencias pueden afectar realmente al precio?

No todas las contingencias fiscales tienen la misma capacidad para afectar una operación. Algunas pueden resolverse con relativa facilidad, mientras que otras tienen el potencial de alterar significativamente la negociación.

Precios de transferencia insuficientemente documentados, establecimientos permanentes no declarados o determinados activos fiscales de aprovechamiento incierto son algunos de los riesgos que más preocupan a los compradores por su complejidad e impacto en el resultado de la operación..

Cuando estas situaciones salen a la luz durante una “Due Diligence fiscal”, es habitual que se traduzcan en ajustes de precio, garantías específicas, indemnidades o mecanismos de retención destinados a proteger al comprador frente a posibles contingencias futuras.

Prepararse antes de vender: una ventaja competitiva.

Tradicionalmente, la Due Diligence fiscal se ha percibido como una herramienta al servicio del comprador. Sin embargo, cada vez más compañías realizan revisiones preventivas antes de iniciar un proceso de venta.

Este ejercicio permite identificar incidencias con antelación, reforzar la documentación justificativa, anticipar preguntas del comprador y reducir significativamente la incertidumbre durante la negociación reduciendo sustancialmente los costes transaccionales. 

La experiencia demuestra que las compañías preparadas negocian desde una posición de fortaleza, mientras que las contingencias descubiertas a última hora suelen traducirse en descuentos, garantías adicionales o retrasos en el cierre.

Más allá del cumplimiento: proteger el valor de la operación.

La verdadera utilidad de una Due Diligence fiscal reside en gestionar el riesgo antes de que se convierta en un problema. Una contingencia identificada antes del cierre puede resolverse mediante ajustes de precio, garantías específicas o medidas correctoras. La misma contingencia descubierta después de la adquisición suele convertirse en un conflicto.

En un entorno marcado por la complejidad normativa, la presión inspectora y la internacionalización de los negocios, la Due Diligence fiscal se ha convertido en una herramienta estratégica. Porque adquirir una empresa implica asumir su futuro, pero también comprender su pasado.

La experiencia demuestra que muchas operaciones no fracasan por los riesgos identificados durante la Due Diligence, sino por aquellos que permanecieron ocultos hasta que ya era demasiado tarde.

Rafael Villena

Área Tributario