¿La vida es una obra de teatro?

Últimamente he estado pensado mucho acerca de la vida en general y al observar el comportamiento de algunos seres humanos en particular, me he cuestionado la siguiente pregunta ¿la vida es una gran obra de teatro y nosotros somos los protagonistas principales?.

Nuestras actuaciones diarias llevan implícitas hábitos, creencias, emociones y sentimientos, tanto en el aspecto profesional, como personal y familiar

Nadie dudará de que en muchas ocasiones, sí es cierto que se interpretan papeles o se sigue un guion en todos los ámbitos donde nos movemos: en el trabajo, con la familia (más con la familia política), en nuestro círculo de amistad, etc.; siendo incuestionable que estos esquemas influyen en todos los aspectos de nuestra existencia y van dictando el guion y la imagen que cada día proyectamos de nosotros mismos al exterior.

Si consiguiéramos entender que realmente las actuaciones de nuestras vidas dicen realmente lo que somos y que muchas de ellas siguen un guion, tendríamos la clave para comprender la forma en que percibimos el mundo que nos rodea y entender mejor nuestros comportamientos y el de los demás.

Está muy claro que en esta gran obra de teatro, cada uno de nosotros somos los guionistas de nuestras vidas, ya que redactamos nuestros comportamientos. No olvidemos que un guion es un texto en que se exponen los detalles necesarios para su realización. Es decir, un escrito que contiene las indicaciones de todo aquello que la obra requiere para su puesta en escena.

Por supuesto también somos los directores porque tenemos la responsabilidad sobre las acciones y las decisiones que tomamos y, por último, también los actores porque somos los que desarrollamos la obra de teatro.

Igualmente, también somos espectadores y nos convertimos en observadores de nuestra propia vida y tenemos en nuestra mano la posibilidad de ver si lo que observamos lo estamos disfrutando, nos gusta, nos disgusta, nos aburre, nos da miedo, nos hace sufrir, nos abruma, nos horroriza, en fin somos dueños de lo que decidamos interpretar.

Con esta comparativa de la vida al teatro, (por supuesto no todos los lectores estarán de acuerdo con esta opinión),  podemos reflexionar por qué elegimos representar casi siempre el mismo guion, por qué asumimos un solo papel de personaje en la vida. Podemos observar cómo es el nuestro. ¿Es un papel simpático, triste, dramático, trágico, cómico, divertido, de aventura, de miedo, de perdedor, de vencedor?.

Todo esto no quiere decir que no existan personas íntegras, sinceras, verdaderas, auténticas y que los que nos rodean incluidos nosotros mismos, estemos continuamente interpretando nuestro papel, no. Pero sí es cierto, y es lo que quiero dejar claro, que en muchas ocasiones se interpreta, sí queridos. Seguramente por las circunstancias del momento.

Lo  más interesante, quizá, es que contamos con la posibilidad de cambiar de personaje, es decir, modificar el guion de la obra.

¿Somos conscientes de que podemos cambiar de interpretación?.

Quizá no seamos conscientes de la capacidad creadora que tenemos y del impacto positivo que esto puede suponer en nuestras vidas. ¿Porqué?. Pues porque no nos paramos a profundizar sobre nosotros mismos, seguramente influidos por las circunstancias y por la rutina estresante diaria que sólo nos deja repetir los mismos actos. Creo que desde que nos levantamos estamos dibujando cada segundo de nuestra vida y todos los días de la misma.

Cambiar el guion o el personaje que hemos adaptado, para el primero (guion) y adoptado, para el segundo (personaje)  requiere una transformación completa de nuestra personalidad y de nuestras relaciones con los demás compañeros, familiares y amigos. Tarea difícil.

Si no te gusta el personaje que representas o si no te gusta el guion que interpretas, cambia y busca otro papel que se adapte mejor a ti.

¿Diseñas el nuevo guion de la vida que quieres vivir y de la persona que quieres ser?. Tú decides

Carmen Roldán Galán
Ceca Magán Abogados

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