Conciliación entre la vida personal y profesional

El adecuado cuidado y atención de los niños son la clave para el desarrollo óptimo de adultos responsables y socialmente comprometidos. Pero hoy por hoy los padres necesitan un mayor apoyo de las Instituciones y del ámbito de la empresa para asumir esta responsabilidad.

La Convención Sobre Los Derechos del Niño establece que “la familia es el grupo fundamental de la sociedad y el medio natural para el crecimiento y el bienestar de los niños”, por lo tanto ningún niño debería quedar al margen de los cuidados necesarios que aporta el ambiente familiar, sin importar el nivel económico de los padres y sin que esto sea un obstáculo para su desarrollo.

A esto se debe a la importancia de la conciliación entre la vida familiar y laboral, que debería permitir una armonía entre ser padres y la necesidad de trabajar, sin que por ello nadie, hombre o mujer, tenga que renunciar a su carrera profesional.

Lamentablemente en España las medidas sobre conciliación son aún insuficientes, reduciéndose al permiso de maternidad de 16 semanas, permiso de lactancia, reducción de jornada por cuidado de hijo menor de 8 años, excedencias y permisos para exámenes prenatales.

Por ello se viene reclamando tanto a las Administraciones Públicas como a las empresas un mayor esfuerzo, desarrollando medidas que garanticen el equilibrio entre el trabajo y la necesidad de atender a los hijos que necesitan las familias.

Algunas de las propuestas pasan por ampliar el permiso de maternidad, aumentar la edad para disfrutar de la reducción de jornada hasta los 12 años de edad del niño; favorecer la flexibilidad de la jornada laboral a través de las denominadas “bolsas de horas”; subvenciones a las familias; mejoras en las leyes que regulan el derecho a la reducción de jornada; desgravaciones fiscales para guarderías, comedor, libros, etc; aplicar incentivos a las empresas que promuevan la conciliación o promover el teletrabajo.

Demasiado a menudo olvidamos quienes son la prioridad en nuestro ordenamiento social y dejamos desprotegidos a los más vulnerables, en este caso los niños, reduciendo la calidad de los cuidados que les prodigamos en pro de un desarrollo económico y profesional en muchas ocasiones ficticio e insatisfactorio, cuando lo que se necesita del sistema son herramientas orientadas a conseguir un compromiso real de todos.

Susana Díaz Ortega
Ceca Magán Abogados

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